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Eric Martínez Méndez
Ni en los peores momentos de la álgida relación SEP-SNTE que sostuvieron trabajadores y maestros sindicalistas de la Unidad 212 de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN-212) habían bajado la guardia tan peligrosamente. Con la llegada de la maestra Carmen Sisniega a la Dirección de esta Unidad Académica, que marcó un cambio de ritmo en la política interna del gremio, la Delegación D-III-10 empezó a desmantelar su fuerza.

Desde que el desaparecido Aldo Viveros aceptó reactivar lo que era un pequeño Centro de Trabajo para la Sección 23 del SNTE, los sindicalistas ganaron tanto terreno que pronto esa potencia política hizo de la D-III-10 un coto de poder muy ambicionado. La UPN 212 en manos de los hermanos Víctor y Rafael Castillo Rojas, alcanzó niveles de competencia muy importantes y la fuerza de la Pedagógica Nacional, cuyo centro neurálgico paradójicamente se situaba en el binomio SEP-SNTE, pronto los regionalizó desde una red de subsedes cuya dinámica, incluso, los hizo influir en el desarrollo municipal, y en otros ámbitos los llevó a rebasar las fronteras del país desde propuestas educacionales de muy alto nivel, como las que promovieron las maestras Concepción Herrera y Dolores Juárez, por citarlas de ejemplo.

Ciertamente para acabar esa estructura sindical se ha usado todo para menguarla. Cuente en el arsenal que desde la SEP y la misma Sección 23 del SNTE contra los sindicalistas de la UPN 212 han fomentado las traiciones y estimulan el divisionismo. Por otra parte, la voracidad de las ambiciones desmedidas y la ignorancia entre grupos emergentes, han servido de cuña para partir hasta despedazarla esa fuerza que los hacía victoriosos, aun cuando su lucha siempre fuese cuesta arriba y estuviera plagada de trampas y peligros.

Hoy, se mira con lástima, de esa poderosa delegación sindical sólo quedan despojos vergonzosos. No hay secretario general y apenas se mantiene el membrete porque sólo funcionan dos de las seis carteras asignadas; bueno, ni los suplentes quisieron asumir el cargo en las secretarías de Trabajo y Conflictos, de Previsión Social y de Orientación Ideológica Sindical. Así, casi como encargado de despacho, funge el secretario de Organización, Gonzalo Márquez González, pero es tan poco el interés que muestra por la representación sindical que ni siquiera hace presencia en las reuniones de secretarios generales.

¿Qué fue lo que ocurrió de la Delegación D-III-10? ¿Quién, en tan pocos meses, tuvo el poder de pulverizar toda su fuerza y logró hacerlo sin que hubiese reclamos ni las airadas protestas que eran habituales en los aguerridos grupos políticos que ahí, pese a todo, todavía perviven? ¿Quién logró, sin descarrilar a la UPN 212, desengancharla de esa poderosa máquina que mantuvo a maestros y trabajadores en la ruta de los grandes proyectos que hacían tan atractiva a esta delegación sindical? Ya se sabrá con el tiempo.

Nada de lo de hoy es lo mismo que ese glorioso ayer. Ahora hasta la misma Sección 23 del SNTE se burla de estos sindicalistas, a los que pone a prueba con ínfimos detalles que, más allá de medirles su coeficiente de inteligencia, retan la paciencia de cualquiera que sepa que no puede convocarse ninguna asamblea en día hábil y horario laborable. Y si lo duda pregunte al SNTE 23 por qué le manda una convocatoria al maestro Gonzalo Márquez citando a asamblea el día lunes en horario matutino. Esos errores seguramente son dolosos, pero tampoco hay reclamos, ni siquiera les importa saber si los convocan para "renovar" o para "reestructurar" los cuadros de la D-III-10, y es que cualquiera sabe que son dos cosas parecidas pero legalmente distintas.

No todo está perdido, desde luego, y por ello le fue como en feria al profesor Benito Morales Bello, secretario de Organización IX y responsable de la región Libres-Teziutlán, que vino muy campante a sancionar la reestructuración de carteras "por votación" cuando, y tuvo que aceptarlo, la mayoría desconocía la convocatoria que el secretario general de la Sección 23 del SNTE, Erik Lara Martínez, firmó desde el 4 de marzo de este año.

Morales Bello, fue acusado de pretender imponer en las secretarías vacías a un grupo de maestras. Negó esa imputación y dio marcha atrás al anunciar que volverán a convocar a los sindicalizados para hacer los cambios. Sí, claro, y no le quedaba otra cosa más por hacer, porque el maestro es todo, cualquier cosa que usted quiera, menos un suicida político. Sin embargo dejó en la oscuridad el hecho de que no es la primera convocatoria que se le viene a tierra a la Sección 23. Se sabe que hubo tres intentos más y en todos fallaron.

Algo ocurrió esta vez, diferente a las otras ocasiones en las que el binomio SEP-SNTE le metió las manos sucias a este proceso. Tal vez exagero al advertirlo, pero parece que sin pretenderlo despertaron al león y puede cambiarles la historia nuevamente a quienes llevaron, con esa calma chicha, a la UPN 212 hasta donde está ahora, que, mire usted, para unos "es la cima" y para otros, los afectados, desde luego, es "el borde del precipicio."

Si eso que se percibe se confirma, anote usted que a la Unidad 212 de la Pedagógica Nacional regresará el fervor sindical del grupo que encabezan los hermanos Víctor y Rafael Castillo Rojas, cuya corriente, hay que decirlo sin afanes pero con mucha certeza, es la fuerza sindical mayoritaria. También -y ya lo han venido haciendo muy a su manera- darán muestras de que está ahí con ganas de consolidarse, el grupo de Danae Hernández y Gonzalo Márquez; y desde luego se activará la corriente que históricamente sigue a Octavio Aguilar y a su equipo.

Cabe añadir que las sospechas de que algo no anda bien y las ganas de romper con esta densa inercia les entraron luego que la Sección 23 del SNTE acumuló esos garrafales errores. Pero harán falta más que las ganas para provocar un cambio positivo y hacer que la UPN 212 abandone su política endogámica que, hoy lo valoran, los llevó a terrenos tan vergonzantes como vergonzosos en materia de sindicalismo, y cuando no a desvincularse de los proyectos americanistas que les habían dado liderazgo y posicionamiento.

Ya veremos qué ocurre, porque la rueda del molino se echó a rodar y no para tan fácilmente, menos cuando está muy cerca el mes de julio, que es la fecha en la cual la Sección 23 del SNTE deberá convocar a elecciones para renovar las dirigencias en la Delegación D-III-10 y, por lo que se percibe en las palabras del profesor Benito Morales, no quiere eso todavía, pues pretende prolongar este desorden hasta donde les sea posible. Ya veremos hasta entonces qué es lo ocurre ahí, porque parece que el cambio ya empezó.
Los olvidados